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Cómo hacer mejores fotos en días soleados: consejos para verano

  • 11 may
  • 3 Min. de lectura
Atardecer de verano
Atardecer de verano

El verano trae días más largos, cielos despejados y muchísimas ganas de hacer fotos. Pero también trae uno de los elementos más difíciles de controlar en fotografía: la luz dura del sol.

Sombras muy marcadas, ojos cerrados, brillos excesivos o cielos quemados son algunos de los problemas más comunes cuando fotografiamos en días soleados. La buena noticia es que, entendiendo cómo funciona la luz, es posible convertir esas condiciones en una ventaja.

En Platypus Project trabajamos mucho con luz natural, y estos son algunos de los consejos que más utilizamos para fotografía y vídeo durante el verano.


Evita las horas centrales del día

La diferencia entre una buena foto y una luz imposible muchas veces depende simplemente de la hora.

Entre las 12:00 y las 17:00, el sol suele estar muy alto y genera:

  • Sombras duras en la cara

  • Contrastes excesivos

  • Colores menos agradables

  • Personas incómodas por el calor y la intensidad de la luz

Siempre que sea posible, intenta fotografiar:

  • A primera hora de la mañana

  • O durante la “golden hour”, justo antes del atardecer

En esos momentos la luz es más suave, cálida y cinematográfica.


Busca sombra (pero no cualquier sombra)

Uno de los errores más comunes es pensar que cualquier sombra funciona.

Lo ideal es encontrar sombras abiertas: lugares cubiertos pero con buena entrada de luz natural. Por ejemplo:

  • Bajo un edificio abierto

  • Cerca de una ventana grande

  • Debajo de árboles con luz uniforme

  • En calles estrechas donde el sol no golpea directamente

Esto ayuda a suavizar las sombras sin perder luminosidad.


No siempre hay que esconderse del sol.

En muchas ocasiones, colocar el sol detrás del sujeto puede crear imágenes mucho más interesantes:

  • Contraluces suaves

  • Brillos naturales en el pelo

  • Sensación más cinematográfica

  • Colores más limpios

Eso sí: normalmente necesitarás ajustar la exposición para evitar que la persona quede demasiado oscura.


Controla los blancos y las altas luces

En verano es muy fácil “quemar” partes de la imagen: camisas blancas, vestidos, cielos o reflejos.

Un truco sencillo es exponer ligeramente por debajo de lo que la cámara propone automáticamente. Después siempre podrás recuperar sombras en edición, pero las altas luces quemadas suelen perderse para siempre.


El color también cambia con el sol

La luz dura afecta muchísimo al color.

En fotografía y vídeo, los días soleados pueden generar tonos demasiado fríos o demasiado contrastados si no se corrigen bien.

Por eso es importante:

  • Ajustar correctamente el balance de blancos

  • Evitar mezclas de luz raras

  • Mantener colores naturales en piel y ropa

Especialmente en bodas, eventos o sesiones lifestyle, esto marca una gran diferencia.


El verano también se fotografía en los detalles

No todo son retratos al sol.

El verano tiene muchísimos elementos visuales interesantes:

  • Reflejos

  • Texturas

  • Agua

  • Movimiento

  • Sombras geométricas

  • Colores intensos

A veces las mejores imágenes aparecen precisamente cuando dejamos de intentar controlar toda la escena.


Fotografía y vídeo en verano: menos perfección, más sensación

En Platypus Project nos interesa mucho cómo se siente una imagen, no solo cómo se ve.

Y el verano tiene algo muy especial: la luz cambia rápido, las personas están más relajadas y todo ocurre de forma más espontánea.

Aprender a trabajar con días soleados no consiste en luchar contra el sol, sino en entenderlo y usarlo a tu favor.

Porque cuando la luz acompaña, las imágenes no solo se ven mejor: se sienten más reales.

 
 
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