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Detrás de las cámaras: viajamos a Dublín para grabar una entrevista

  • 4 ago
  • 3 min de lectura

Cuando vemos un vídeo terminado es fácil pensar que todo empieza en el momento en el que se pulsa el botón de grabar.

Pero la realidad es muy distinta.

Detrás de cada producción hay planificación, logística, horas de preparación y un equipo que trabaja para que, cuando llegue el momento de encender la cámara, todo fluya con naturalidad.

En esta ocasión, nuestra aventura nos lleva hasta Dublín, donde viajamos para realizar una serie de entrevistas. Un proyecto que nos recuerda que, muchas veces, el trabajo de una productora empieza mucho antes de llegar al lugar de grabación.






Preparar un rodaje empieza antes de hacer la maleta

Viajar para grabar implica mucho más que reservar un vuelo.

Cada proyecto requiere organizar cuidadosamente el material que vamos a utilizar:

  • Cámaras y objetivos.

  • Micrófonos y sistemas de grabación.

  • Iluminación portátil.

  • Tarjetas de memoria.

  • Baterías, cargadores y adaptadores.

Cuando trabajas fuera de tu estudio, olvidar un solo accesorio puede convertirse en un auténtico problema. Por eso la planificación es una parte fundamental del proceso.


Encontrar el lugar adecuado para contar una historia

Las entrevistas son mucho más que una conversación delante de una cámara.

El entorno también comunica.

Antes de empezar a grabar buscamos espacios que acompañen el mensaje, con una buena iluminación, un sonido lo más limpio posible y un fondo que aporte contexto sin distraer la atención.

Cada decisión, por pequeña que parezca, ayuda a construir la narrativa visual de la entrevista.


Adaptarse a lo inesperado

Una de las cosas más bonitas de trabajar en diferentes ciudades es que ningún rodaje es igual.

El clima cambia.

La luz cambia.

Los espacios cambian.

Incluso los pequeños imprevistos forman parte del trabajo.

Aprender a adaptarse rápidamente es una habilidad tan importante como conocer la cámara con la que trabajas.

Muchas veces, las mejores imágenes aparecen precisamente cuando algo no sale exactamente como estaba previsto.


Viajar también inspira

Salir del entorno habitual siempre aporta una mirada diferente.

Recorrer una ciudad como Dublín, observar su ritmo, su arquitectura y su ambiente ayuda a encontrar nuevas formas de contar historias.

Aunque el objetivo principal del viaje sean las entrevistas, siempre aparecen pequeños momentos que merecen ser capturados:

  • Las calles despertando por la mañana.

  • Los detalles de la ciudad.

  • El movimiento de la gente.

  • Esos instantes entre una grabación y otra que también forman parte de la experiencia.

Son imágenes que muchas veces terminan dando personalidad al proyecto.


Un vlog para enseñar lo que normalmente no se ve

En muchas ocasiones solo se conoce el resultado final de una producción.

Sin embargo, detrás de cada vídeo existe un proceso que también merece ser contado.

Por eso hemos querido compartir parte de este viaje en forma de vlog.

No solo para enseñar el destino, sino para mostrar cómo es realmente el trabajo de una productora audiovisual cuando sale de su entorno habitual.

Las horas de viaje, la preparación del equipo, las pruebas antes de grabar y todos esos pequeños detalles que rara vez aparecen en el vídeo final forman parte de la historia.

Y creemos que también tienen mucho valor.


Cada entrevista es una historia diferente

Aunque la técnica es importante, lo que realmente da sentido a una entrevista son las personas.

Nuestro trabajo consiste en crear un ambiente cómodo para que cada conversación fluya de forma natural.

Cuando alguien se olvida de la cámara y simplemente habla, es cuando aparecen las respuestas más auténticas.

Y ahí es donde comienza el verdadero trabajo de contar una historia.


Mucho más que pulsar "grabar"

En Platypus Project entendemos cada viaje como una oportunidad para seguir aprendiendo y para contar historias desde nuevos lugares.

Dublín es el escenario de este proyecto, pero podría haber sido cualquier otra ciudad.

Lo importante no es el destino.

Lo importante son las personas que conocemos por el camino, las conversaciones que surgen y todos esos momentos que hacen que una producción audiovisual sea mucho más que un conjunto de imágenes.

Porque detrás de cada vídeo hay kilómetros recorridos, planificación, adaptación y mucha ilusión por hacer las cosas bien.

Y eso también forma parte de la historia.



 
 
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